9 oct. 2011

No Hunger festival. 7 grupos indies x una buena causa.



El 29 de Septiembre tuve el placer de asisitir al concierto benéfico “No Hunger, Madrid Indie contra el Hambre” organizado por Acción Contra el Hambre y patrocinado por San Miguel-Mahou en la sala Taboo de Madrid. Una iniciativa que agrupa a bandas de la nueva movida indie para luchar contra la desnutrición infantil. Aparte de disfrutar en vivo de un puñado de grupos realmente interesantes, colaboramos con una buena, o más bien, necesaria causa: los fondos recaudados se destinanarán a programas de ayuda urgente por la hambruna declarada en el Cuerno África

Yo que sé... puede que toda esa intro le huela a más de un desconfiado a típica excusa de ONG para ganar pasta fácil a costa de unos pocos grupos que están deseando tocar, incluso gratis, o de un público, que en el fondo, lo que le mueve de este festi es asistir a la posible aparición sorpresa de algún grupo gordo como ¿quién sabe? Vetusta Morla... Para nada... lo único que vimos de Vetusta fueron sus discos que se sorteaban al término del festival. Y en cuanto a lo primero... cuando uno de los grupos participantes es a la vez impulsor y co-organizador del concierto, tras dos convocatorias exitosas en Barcelona, no nos cabe duda de la honestidad del proyecto.

Este grupo barcelonés del que hablamos es Klaudia. Aparte de un directo muy depurado y de su aspecto elegante "intentamos salir despeinados y con pose de rockero castigado pero en realidad somos relativamente normales", y de su carácter solidario, como nos demuestran promoviendo acciones como la de este festival o su implicación directa en la acampada de Barcelona, también se muestran amistosos con otros grupos. Desde su punto de vista las bandas deberian apoyarse y colaborar más entre si y pasar de intermediarios, que tal y como está el panorama resultan desgraciadamente prescindibles.



Klaudia nos convenció interpretando canciones de su disco Mother Phoenix. En acústico enganchan... de haber nacido diez años atras, este sería uno de los grupos que sonarian en todas las emisoras de radio sin demasiada dificultad. No sabemos exactamente porque los de Mondosonoro puntúan su trabajo con 3 estrellas y media... el cachito de estrecha que le falta para completar las cuatro estrellas se lo damos aquí, simplemente, por buenas y generosas personas, algo que no siempre abunda en este mundillo.

Pero el primer grupo de la noche y para calentar el ambiente: David Martin Page, con sólo uno de sus Polaroids, se marcó tres temas en acústico. Aunque no estaba anunciado en el cartel, este músico se ofreció "voluntario" para abrir la escena a eso de las 9 de la noche. Bastante soltura y tablas es lo que encontramos en este artista (y fotógrafo autodidacta), no en vano, lleva dando guerra en los escenarios madrileños desde la época de los cassettes y los teléfonos fijos, en solitario o con diversas formaciones.

En segundo lugar, otro grupazo que se merece estar en la lista de éxitos de mi radiofórmula imaginaria: Izal, que apesar de tener dos bolos consecutivos en los dias siguiente al festival, aceptó muy generosamente la invitación. Este grupo no para de girar y girar por todos los rincones presentando su primer trabajo "Teletransporte" y temas nuevos de su próximo disco como el que sonó esta noche: "Extraño regalo". Entre tanto ir y venir, en algún lugar del caótico madrid se les extravió el guitarrista, apesar de ésta carrencia sus canciones pegadizas brillaron incluso con la instrumentación justa.
Nostalghia nos dejaron un sabor a desamor por culpa de sus letras irónicas de desdicha. Sonido Seattle a la madrileña.

Uno de los momentos especiales de la noche lo puso Mechanismo, fundado en Madrid, aunque por nativos de Chicago y Manchester, es uno de los grupos promesa en la escena del indie rock en España. Su disco Empire of Light se mueve entre el lado oscuro de Radiohead y los The Smiths, aunque sus influencias llegan hasta los mismísimos Beatles. Su directo sonó íntimista e impecable. Desde luego con el tema del inglés lo tienen fácil. A estos no les tenemos que pedir que se cambien al castellano dado su afortunado bilinguismo.

El contrapunto a las bandas de chicos lo puso Coffe and Wine con Ana Franco y su dulcísima voz desgranando piezas de folk-rock de su trabajo From The Roofs acompañada únicamente de su guitarrista. Sencillez y buen hacer, esa fue la sensación que nos transmitió este grupo con sabor a bar recoleto de tarde-noche.

Nos encantaron otros jovencísimos madrileños, Autumn Comets
con dos discos editados: Parades en 2009 y A Perfect Trampolin Jump, 2010 trabajo en el que ha colaborado la mismísima Russian Red. Su rock alternativo con tintes electrónicos y viola dándole un toque folk nos dejó con ganas de más. 

Entre tanto grupo promesa, proyectos de futuro y alejado de la corriente indie, fue muy grato contar en el escenario... muy implicado en la causa somalí y luciendo una camiseta de motivos africanos... con:

El Gran Wyoming y los Insolventes!!!! Al incombustible presentador-showman de éxito, afincado en la Televisión española desde los tiempos en los que solo existía un par de canales públicos, a este hombre cuyo nombre real desconocemos, lo que le apasiona de verdad es hacer Rock and Roll. Asi que metido en la piel de rockero, apoyado por una superbanda, le vimos disfrutar como un jovenzuelo interpretando versiones de toda la vida, acariciando una guapísima Gibson negra con ribetes dorados que a más de uno nos hubiera encantado tangar en lugar del bajo de Pignoise que se sorteaba y que fue a parar a manos de una rubia que andaba por el local.

Desgraciadamente la sala no terminó de llenarse en ningún momento. Quizá falló ese grupo gancho para atraer a la masa... una pena dado el nivelazo de los grupos participantes.  Si yo fuera músico me sentiría frustrado. ¿Qué fue de aquellos ojeadores  musicales de antaño se paseaban de sala en sala buscando nuevas promesas para negociar un buen contrato? La realidad es que el mundillo de la música también está pasando hambre. Ahora precisamente cuando la cantidad y calidad están equilibrados y el nivel de autoexigencia de los nuevas bandas que no dejan de proliferar en la red supera infinitamente a las pasadas décadas prodigiosas.... aquellos tiempos terminaron, ya no se fabrican super estrellas. Pero yo me quedo sin duda con los músicos de verdad, con los que puedes hablar de tú a tú, sin trampa ni cartón, que no necesitan esconderse en el frikismo kirch de los productos fabricados en serie.