6 may. 2011

DIECISIETE son dos

Sala Costello, 28 de Abril de 2011 

"Aunque seamos dos parecemos...


...Diecisiete: conjunto de chico y chica que fabrica  desde el 2008 un indie pop épico alemán, como definen su estilo en su Myspace

Influencias: "ella a él y él a ella" Ellos se bastan y se sobran, sin más parafernalia.

Entro en el Costello para conocer a este dúo madrileño de sólo tres añitos de vida porque me invitan (Gracias "Cara B" por tu generosidad) Cero referencias. La mejor forma de saborear las sensaciones que produce un grupo en directo es no atender a ningún filtro mediático. La sala está a rebosar, lo que significa que, o bien estos chicos tienen un montón de familiares y amigos, o bien también, que, a pesar de ser un grupo  novel que acaba de sacar su primer disco en este mismísimo 2011, ya tienen un público fiel.

A pesar del mogollón reinante en la estrecha sala, me voy metiendo, metiendo... hasta ganarme la primera fila. Quiero ver, oír y dejarme impregnar. Sobre el escenario, un tipo alto con camisa a cuadros, barba... el look de moda con el que siempre se acierta. Mae enganchado a la guitarra eléctrica. El primer tema empieza suave. A su derecha, una chica de larga melena rubia y camiseta negra (siempre infalible) sentada a la batería: Susana

Primera comparación inevitable en la forma a ese otro conjunto tan famoso que nos dejó tantas canciones inolvidables: The White Stripes.



El tema va tomando valor y fundamento pegando un subidón hacia la mitad. La batería cambia de ritmo, de niña frágil de aspecto delicado como pudiera parecer en una primera impresión, nada.  Las baquetas golpean con energía y exactitud siguiendo, sin perder comba, las improvisaciones de su compi a la guitarra. Susana no deja de buscar la mirada de Mae que se acelera o frena. Sin florituras ni baños de color, al natural. Ritmo y compás. Y sobrevolando el conjunto,  la voz de Mae en ese tono tan indie,  decadente y desganado... hasta que despierta,  sube y explota en pleno cielo de la cueva del Costello Azul, No más mentiras, La historia interminable, Sueños desconocidos, Te quiero... títulos con aire romántico que en ciertos momentos recuerdan a Maga sin el barroquismo que caracteriza al grupo sevillano. El de Mae y Susana es un pop evocador mucho más desnudo, básico, rítmico y lógicamente bastante más principiante.

Al final de la penúltima canción, Mae relata los agradecimientos que son un no parar... el tipo que les vio en directo en una pequeña sala de Madrid e impactado por la fuerza del grupo se ofreció a grabarles un disco; los fotógrafos que andan por la sala capturándolo todo con intención de hacerles un documental; el público que  les sigue desde el principio.-"¿Se me olvida alguien?" (Mae)- Susana  le susurra algo al oído. ...ah! el diseñador gráfico del  vinilo, al que, por cierto le ha quedado una portada de lujo... un montón de espontáneos que al escuchar por primera vez a este dúo coincidieron en una cosa: el deseo de participar de alguna forma en este proyecto tan prometedor. Parece que a estos Diecisiete todo les viene rodado, cosechando aliados y no han hecho más que empezar.


Fin del concierto. La sala se vacía a pesar de la buena onda del dj. Suele suceder. Yo prefiero seguir saboreando la noche en la cueva costelliana (que ya no huele a tabaco, sino a pintura fresca de reforma mezclada con humedad alcohólica de bodega) a pesar de esa luz incómoda y fría que se cuela a traves de la puerta siempre abierta de los recién renovados baños de la planta de abajo. "Cara B" y yo nos acercamos al Merchandising donde el  primer vinilo de esta pareja musical luce con una carátula muy atractiva. Trabajo editado por Cuervo Music y grabado en Serenity Studios. Dan ganas de llevarse a casa al pequeñín guste o no el estilo de los padres.