28 dic. 2010

IZAL en el Buho Real

Teletransporte a otro lugar mejor

















Si no escribo más a menudo en este sagrado blog no es porque haya dejado el vicio de los conciertos, sino porque mi actual ocupación como oficinista de sol a sol me lo está poniendo muy difícil. Soy de escribir de noche después de haberme tragado todas las series fáciles, pelis sobadas o cualquier cosa coloreada y brillante que salga en la tele, sólo por no pensar. Una vez empachada y goooorda la cabeza de basura arrastro mis zapatillas con todo mi cuerpecito encima a lo largo del pasillo que va del salón a mi habitación. A medio camino a la izquierda, mis ojos se tuercen hacia una cueva forrada de libros, cdes, cajas de videos, casettes, zapatófonos, dvds, apuntes del año en que se me perdió el lapicero en la UAM y un etc interminable en forma de montaña de historias picudas desbordándose en plan alud hasta una lucecita insistente que me vuelve a atrapar y me pega los ojos (rojos de esnifar otras luces artificiales) a la tercera pantalla del día estirándome la espalda lo suficiente para aguantar unas pocas horas de madrugada más hasta que mi cabeza revienta contra el teclado. Esto no hay dios que lo aguante a no ser que te levantes a las 12 del mediodia.

El Buho Real me saca de mi ensimismamiento transportándome la noche del 22 de diciembre hasta Izal, acompañada, como viene siendo habitual en los últimos tiempos, de mis socias en esto de la música en directo. Poquita gente, normal, concierto en acústico, un miercoles, "mal tiempo" (¿llover es malo?), crisis de la industria discográfica, bla bla bla... no hay excusas. La gente no se mueve a no ser que nos toque Lady GaGa. Pues muy bien, hoy vamos a hablar de un grupo que huele a éxito. Lo sé, tengo buen oido para ésto, siempre acierto y cuando no, es porque al artista en cuestión aún no le ha llegado el momento.

Mayoría de público femenino, también normal. Estamos hablando de unos tios con barbas, guitarras y baterías que se desnudan en un escenario. Si yo fuera tío preferiria obviamente ver a tres tias en su lugar, pero como no es el caso, que se queden casita o apoyados en otras barras tomando cañas. Lo primero que se quitan de enmedio los chicos del escenario es la pose de estrella de diseño. Esto me gusta, quizá es que ya no tengo edad de creerme a los personajes que se esconden detrás de un estilismo concreto que si pop, que si rock, que si punk, que si indierock. Me quedo con el bicho al natural abierto con un poquito de limón y punto. Esto es lo que estoy viendo este miércoles prenavideño. Un acústico envuelto ligeramente en pop, un poco de rock, cantautor moderno acompañado de un bajo y batería, sin aires de fingida grandeza.

A la guitarra, con jersey negro por si refresca, Mikel Izal (Navarra) el cantante y letrista: soltura, fluidez y estilo para decir si es necesario "si hay que romper rompamos con alegría" "quitate ya el disfraz quiero verte gritar: a la mierda!" (Enanos en el jardín); al bajo, con camiseta azul Izal y gorrito de lana: Ema Pérez, el Gato (Buenos Aires); y semioculto detrás de la batería marcando el ritmo Alejandro Jordá (Valencia) a quien hemos visto tocar con Manolo Tarancón en alguna ocasión.

El acústico transcurre en un movimiento constante, sin sobresaltos, sin titubeos. Las letras encajan en la voz y la voz en los instrumentos como una máquina ni demasiado nueva ni demasiado usada sino bien engrasada y ensayada para llevarte sin esfuerzo a donde te quiera llevar la voz potente del cantante pero sin gritos innecesarios en un tono que recuerda a Vetusta o a Standstill. Parecer ser que este ingeniero de teleco, lejos de tomarse la música como una afición complementaria, se dedica a ella en cuerpo y alma como ha demostrado en solitario autoproduciéndose 3 discos y ganando sin aparente esfuerzo varios certámenes musicales.



Video: Mapi Estropájara

Acabado el concierto nos resulta fácil acercarnos a saludar a los miembros del grupo e incluso comprarles varios discos autografiados por dos de sus componentes (se me quedó un hueco huérfano destinado a la x del batería) Trabajo redondo, escueto, sólo 6 temas (queremos más), pegadizo... y si soy sincera más vendible que Mikel Izal en solitario. Un EP en el que encontramos más de un hit: Teletransporte, Desorden, Sueños lentos, aviones veloces o Eco, Ajam... canciones que meteré mañana en la cecerá de mi coche seminuevo que me conducirá a la nave industrial de madrugada después de escribir estas letras y si no te gustan como están compuestas "desordenalo, desordenalo mejor y si el que planea cada momento eres tú, desordenate tu mismo" o vístete de falsa rumana ¿quién te va a decir que no?