2 oct. 2010

Invasionen escandinava en Madrid


24 de Septiembre 2010

Después de meses sumergida en sal marina, regreso al asfalto con las mismas ganas que una gamba con gabardina de terminar en el plato de un empleado del dpto. de RRHH a la hora del almuerzo. Mientras la gamba se agarra a las paredes del estómago evitando ser devorada por el ácido, el oficinista será digerido a su vez por el atasco que se monta a la salida del centro empresarial dirección centro, sentirá algo muy raro, se detendrá en la cuneta para vomitar un amasijo de bilis y pedacitos de carne blanca con rayitas rosáceas...

Con el tiempo he aprendido a ser mala y peligrosa. Soy indigesta para los ciudadanos que me quieren merendar sin mi permiso. Antes me regalaba enterita. Ahora escupo bilis y repto desde la cuneta bajo el sol picante de otoño hasta que se hace la noche para recomponerme en un garito que me compense con otro sabor amargo (el que elija yo) Pulpos y gambas resabiadas, contables disfrazados, barbazas y camareros dispuestos a mediar. Es lo que hay. Así que me olvido de quién soy, para que estoy aquí y otras preguntas trascencentales. He vuelto. Al fondo, en el escenario está tocando un grupo madrileño que no aparece en el cartel del Wurlitzer, por eso mismo se entrega como ninguno. Sus ganas de quemarlo todo son de agradecer.

A continuación, punk pop noruego: The DALHMANNS, la banda de Andre Dalhmans (ex Yum Yums) junto a su esposa Line Celine, cantante que pasaría perfectamente por vecina vallekana: morena, bajita y apretada en su minivestido negro, no así los dos guitarristas idénticos y altísimos con melena estilo Abba, ni la bajista-corista, rubia natural y resultona. En cuanto a las canciones, estructura sencilla y pegadiza para moverse durante un rato, aunque a la quinta ya me estoy aburriendo de tanto power-girls sesentero.




















y el plato fuerte... INVASIONEN (ex THE LOST PATROL) puro nervio sueco. Conjunto guerrero formado por guitarras y bateria, todos ellos flacos y rubios, excepto el bajo: tatuado, engominado y marcando músculo bajo casaca militar. La cabeza visible del grupo, Dennis Lyxzén, es un ex-harcore-punk militante de Refused. Energia-energia-energia, ritmo espídico y electricidad es lo que necesito para machacar la melancolía otoñal. Lo único en contra, las letras en sueco. Los títulos lo dicen todo: Korrumperat, Under gatan en strand, Nån gång måste nåt hända, Kom igen Lyxzen ... y cosas así. Suena raro. No se entiende nada, aunque lo mismo pensarán ellos del rock en castellano.


Sonido defectuoso recogido con un Samsung GT-S56000


Finalmente las chicas Jagermeister (esa bebida amarga que nadie pide porque es impronunciable) la arman subiéndose a la barra del bar. Una de ellas me asalta desde arriba enchufándome un chupito de tubo en la boca que me trago casi obligada. A partir de este momento me fundo con el personal que llena la Wurli, pletórica en la semana de su IV aniversario, y que sigan celebrando muchos más y yo que lo vea!!!!