25 dic. 2009

Tren de Aterrizaje

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Me aproximo a la fase final del vuelo con el pie pegado al freno. Podría acelerar como me sugiere el copiloto Mariano para acabar cuanto antes con el año más lamentable de su vida por un puñado de historias de tipo sentimental. Yo no. No tengo ninguna prisa por llegar, aunque en cuanto me descuido mi nave se desboca hacia las lucecitas de una pista cada vez más grande.

Enero del 2009 me pilló en plena city londinense iluminada por un sol radiante, algo extraño para un lugar tan al norte. Me lo tomé como una señal. De vuelta a Madrid y tras el shock provocado por una ciudad tan electrizante y noctámbula, decidí mantener el mismo rumbo. Desde entonces no he hecho otra cosa que pisar bares, conciertos, más bares, más conciertos, agarrada a una Laiker salpicada de pequeñas dosis de tequila, para compensar.

En agosto me vi obligada a repostar. Tres semanas consecutivas sustituyendo el sonido de los bares por el del mar. Al vigésimo primer dia ya estaba echando de menos el ruido de coches y vasos chocando a la salud del dios de turno sobre el escenario. Así que retomamos velocidad de vértigo y más bares; más conciertos en recintos multitudinarios, en salas acogedoras con sus velas y sus cantautores; recitales íntimos y personales en parques y habitaciones céntricas; estrellas estándar y algún astro de tipo Ia (Supergigante Luminoso) al que metí mano para comprobar que, efectivamente, debajo de tanta luz se esconde un cuerpo incandescente con su núcleo productor de toda esa energía mágica que nos tiene encandilados.

Volar es apasionante. Aterrizar, peligroso. Mis frenos ya no responden. Temo no estar a la altura para culminar de forma adecuada, pero aprovechemos la caída libre mientras dure. Esta noche me voy al penúltimo concierto del año en algún lugar donde un pájaro con pinta de estrella o de ovni se suba a un escenario acompañado de cualquier instrumento que provoque vibraciones. Sentiré que no estoy sola en este fin de vuelo mientras me dejo llevar hacia el momento inevitable en el que las ruedas choquen contra la pista 2010.

Espero acertar.

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