4 feb. 2010

One Clearwater please!

Suelo confundir la Caipirinha con el Parfait Amour, claro que el tequila me lo bebo sin limón ni sal. Una vez sustituí estos dos condimentos por una rodajita de naranja y azúcar glass. Creedme, no hay color. Y como he repetido hasta la saciedad bebo cerveza y en ocasiones ron-cola. Me da igual la marca del ron pero la Pepsi no la soporto. Ah, también soy de tónica Schweppes, aunque ahora que le han cambiado la etiqueta ya no me la trago, sabe a Nordic, se pasa de dulzona.

Sabiendo tanto como sé de bebidas espirituosas he decidido abrir éste bar para contemplar desde la barrera como evoluciona la noche. Todos esos tipos/as con ganas de pillarse un pedo rápido a fuerza de garrafa sin ánimo de lucro por copa de veneno, o esos otro, más básicos, agarrados a su botellín para no perder el equilibrio cuando le rozan unas piernas de rejilla con agujeros de rimel seco acumulados en el tatuaje de unas pestañas castigadas. Tengo una cuñada que sale prácticamente de la cama con los tacones de 7 cm., el cigarrillo encendido y la raya puesta. Jamás nadie la ha pillado sin maquillar, ni en la piscina, ni en la bañera, ni siquiera su chico (mi hermano), alguna mañana se dará cuenta de que se está acostando con Margaret Astor o quizá ya lo sabe pero se hace el longuis. Los tíos son sencillos. Se hacen los duros hasta que se convierten en pura mantequilla. Ahora que estoy detrás de la barra lo veo todo mucho más claro.

Esto se pone caliente. Ahi veo a uno que se quiere tirar a la novia de un guaperas. Me asombra la capacidad para perder el control de este tipo, el de la novia, no el colgadillo. Se ve que le han tocado donde más le duele "Cuidadito Don Nadie, esta piva es mía" leo en su mandíbula apretada mientras la chica intenta poner calma entre los dos gallitos. La pobre desgraciada se cree de verdad que su novio enseña los dientes para defenderla de indeseables. Se equivoca, lo que en realidad le toca los cojones a su chulazo es que invadan su propiedad privada. Un día, cuando a ella le de por probar lo que es ser un Ente independiente, descubrirá en sus propio estómago con quién se está acostando. De puños como manos y cabezas está lleno el parque. Aunque también hay tíos majos, como ese otro rodeado de un grupo de niñas con la sonrisa tonta. El típico que cae bien a todas. Parece inofensivo ¿Qué esconde en realidad el Sr. Caigobienatodas Sinningunaexcepción? Está claro que lo que todos, pero no es guapo, ni moderno, sólo simpático. Las tiene a todas loquitas por sus chistes ¿Qué más se puede pedir?

Aparece un tipo solitario. Surge de la nada pero ya lo llena todo con esa media sonrisa de tartamudo y ojos brillantes iluminando su limbo particular en el que sólo cabe él y algún invitado especial. Pide un “lo de siempre” En realidad lo tiene todo muy clarito, sabe hacia donde va y como conseguirlo. Me temo que su aspecto de lobo apaleado es sólo una estrategia. Esta bien chaval, te daré una oportunidad. Le pongo un tequi como hago con todos los tipos por los que siento curiosidad. Chocamos los vasos. Él se lo bebe de un trago limpio. A mi me cuesta más, no tengo mis condimentos especiales a mano en este momento.

–¿A qué hora sales?- Me pregunta.

Miro hacia otro lado haciéndome la desinteresada. Esta noche he quedado con un ex para un polvo express, pero, pásate por aquí mañana y me cuentas tu vida. Pienso para mi escondiendo mis cartas.

Un amigo del falso solitario se hace con él. Los veo alejarse juntos hasta que les pierdo de vista tras la puerta al fondo a la derecha para hacer lo típico que hacen dos tíos cuando se van juntos a los baños de un bar. Allá cada cual con lo suyo. Yo no me meto nada químico, hasta al látex de los condones soy alérgica provocándome una irritación insoportable como el polvo blanco de las tizas cuando se me metía entre las uñas. El blanco no es mi color… puede que las pildoritas rosas por su similitud con la aspirina infantil... Aquello si que era una auténtica droga camuflada.

Avanza la noche de un invierno insoportableme húmedo de puertas afuera y esto se está poniendo perdido de adictos a la soledad buscando cura para que no duela demasiado. En la trasera, una pareja exige temblando su dosis para calmar la sangre golpeando las paredes de un callejón oscuro. El lobo solitario se escurrió por algún agujero del baño. El Gurú de la pecera deposita con cuidado la aguja mágica sobre uno de sus viejos vinilos en estado de hibernación devolviéndole la vida por unos minutos, y a mi me parece bien, nunca fuí una fashion music victim.




(si quieres otra, no dudes en pasarte de vez en cuando por aqui)