28 may. 2009

Rebeca Jiménez + Sr. Mostaza

Yuxtaposiciones





Primero, la calma. Empiezo la noche con un festival de poesía sonora en un patio de la Casa Encendida mucho más desangelado que el año pasado cuando Albert Plá nos dejaba boquiabiertos con sus desvarios musicales. Esta vez alucinamos sin apretujones de Miriam Reyes, la magia femenina personificada, y de Patricia Z, una Whoopi Goldberg en versión poética, peleándose con su Mac y sus artilugios sónicos. Su increible voz brilló y traquilamente podría haber prescindido de la tecnología experimental que tanto falla.

Después, el metro, las calles casi vacías excepto unas cuantas mujeres Montera, Susi, yo y los que nos dieron plantón, cruzando Madrid a lo loco como si nos fuera la vida en ello. A las 23:40 llegamos al Sol pensando que nos tendríamos que conformar con recoger las migajas del concierto que en teoría empezaba una hora antes. Sin embargo, Rebeca atravesaba en esos momentos la entrada y bajaba con su séquito dispuesta a comerse el escenario rojo del Sol. No hizo falta pelearse para encontrar hueco. Tampoco aquí habia demasiada gente a pesar de ser jueves. Madrid y la crisis supongo, o los exámenes y sus estudiantes sufridores, quién sabe. Me cuesta entender porqué no triunfa la música en directo, por qué preferimos cabecear en el sofá perdiéndonos "los mejores años de nuestras vidas" hasta que somos abofeteados por los cambios decibélicos de la publicidad.





Rebeca con su look como de andar por casa: vaqueros, botas, sudadera y pelo recogido, como diciendo -gente, no necesito pintarme como una puerta para demostrar lo que valgo -Así de sencilla sube a darlo todo, de pie, al teclado, con carácter, pisando fuerte cada nota, tocando entre amigos. Entre canción y cancion continuó soltándose, sudadera fuera, la larga cabellera, dejando al descubierto a una Rebeca casi ochentera con una camiseta de leopardo ajustada.

Su disco, lleno de canciones bonitas, intensas, melancólicas... tira a lo lángido, no como para cortarse las venas si estás un poco depre, pero... esas mismas canciones, en 3D, se convierten en instrumentos para encender a la verdadera rockera que Rebeca lleva dentro, con su voz rota, casi diria que no necesita para llegar lejos el apoyo de los importantes músicos que la acompañan como Mario Raya a la guitarra o "el Boli" al bajo. Esta chica siempre va muy bien arropada. Abajo, con su larga melena heavymetalera identifico a Carlos Raya, ese guitarrista que toca con todo dios en este pais y que produce discos incluído el de Rebeca "Todo Llegará". Quién me iba a decir en el 2003 que aquella chica que acompañaba en la Galileo a un músico de nombre sencillo (Quique Gonzalez) acabaría siendo también objeto de mis persecuciones.



























A continuación el Sr. Mostaza compartiendo al Boli; Paco Tamarit, el mago de la guitara y el batería Olmedo, pero sobre todo, luciendo camiseta adidas, Luis Prado, un chico de apariencia formal que esconde una mirada incisiva detrás de sus gafas de ver, una máquina al piano con momentos a lo Jerry Lee Lewis... gente profesional y sana que parece no perder mucho el tiempo mirando la tele. ¡claro que la ven! como todo el mundo pero para sacarle el juguillo y convertirlo en canciones dedicadas a una época de tenistas resultones, guardametas que meten la pata, al Un dos tres, Garci, María Casanova superstar!? Me encantó el detalle de la canción de ritmo sesentero sobre las chicas defectuosas con aparato. Sé lo que supone llevar brackets aunque mis dientes rebeldes nunca lograron enderezarse.





Un par de hora más tarde acabamos en el Macdonals porque es lo único que quedaba abierto y porque a esas horas a mis dientes imperfectos les da igual mordisquear bocata de salchichón chino que comida basura americana. Mucho ketchup y mahonesa para amortiguar el sabor y.... caracoles! un pellizquito de mostaza improductiva pero mágica no hubiera venido nada mal.