18 may. 2009

PAL + Brian Hunt

Miércoles 13 de Mayo 2009


Voy a despojarme de mi personalidad. Me voy a interconectar. Esta noche me voy a ver a los Pal. Me gustan sus videos y los que le van haciendo por ahi artistas espontáneos. Me inquietan sus letras y esos títulos que afectan seriamente al equilibro. Me agradan sus fisionomias castellanas. Los he visto tomándose unas cañas en un bar con saborcillo a aceituna y vino de garrafa cerca de la tienda más popular del último año y del Siroco. Me encantan las mezclas raras.




Para empezar, se sube al escenario
Brian Hunt, un músico que se involucra en proyectos como Russian Red, Annie B. Sweet y Templeton. Parece inglés, lo era su padre y su abuelo, pero él nació aquí y aquí continúa. De una belleza dulce y enigmática, le pega interpretar sus canciones anglosajonas en sitios tranquilos con el mar gris al fondo. No sé si encajará en el ambiente canallesco de la cueva del Siroco. Su voz es nítida, toca varios instrumentos y no se le mueve un pelo. Le acompaña un violín y un cajón que confiere un aire folk a los temas. Entre canción y canción la gente aplaude moderadamente. Me siento como en los conciertos de Radio 3, escenario ideal con un público reconvertido a selecto que aún no llena del todo el espacio. Visión total.




Hasta que delante de mi, un tipo alto y ancho con una espesa mata de pelo y barba cerrada, acompañado de dos chicas de aire retro, me empieza a hacer pantalla, Charlie Bautista, musicazo donde los haya.

El grupo de Brian Hunt se baja agradeciendo al público su entrega. Miro hacia atrás, los huecos se van rellenando. Todo el mundo quiere ver como suena lo nuevo de los Pal. Hay jaleo, murmullos, risas flojas, la espectación crece en el ambiente. Detrás, a mi derecha, un chico alto de melena rubia recogida; a mi izquierda, dos chicas que dicen saberse todas las canciones de Pal, delante se cuela el típico grupo de amigas-primas-grupies q se las saben todas (incluso las canciones nuevas) y las bailan y además no paran de hablar durante todo el concierto. Con Brian estaba situada en primera fila y sin saber como ya voy de la mitad para atrás. No importa, me voy acercando al moderno de la coleta.

De la cosa nórdica hemos pasado a una especie de chuleria castiza auténtica que nace del centro de la meseta castellana, tan ancha y de horizontes tan infinitos... donde el mar se secó trágicamente en el lejano precámbrico.

Pal tienen nombre de televisor. La foto del perfil de su Myspace es el ruido de una tele. Sus canciones hacen referencia a la tecnología, a los tiempos modernos con su crecimiento desmesurado tanto tecnica como politicamente y cómo afecta todo ello a las mentes desquiciadas de los hombres y mujeres de hoy en día. Ellos también parecen imbuidos en esa locura paranoica, sobre todo el batería que golpea con fiereza primitiva, también el cantante embrutecido y las guitarras que corren delante perseguidas por fuerzas incontroladas.




No puedo evitar comparar el estilo Pal con Tab, especialmente la voz, no se quién fue primero ni sus influencias. Rock postmoderno, intenso, denso, tenso, que no deja espacios en blanco para pensar, aunque en este disco les noto más rocanroleros. Hace más de media hora que me siento asalvajada entre la multitud. La sala ya está muy apretada. El ritmo eléctrico de los Pal se transmite por contagio. Aún no me he aprendido sus letras, ni siquiera las he llegado a entender, sólo me dejo llevar...

Ya estoy muy lejos del escenario, me ha adelantado hasta el anglosajón de la coleta. Digo "adiós" al hermano del cantante, arriba, junto al merchandising. Estoy en la calle, estoy en el metro, estoy en mi casa y ahora es cuando me voy a escuchar el disco entero:
Error de fábrica.