29 abr. 2009

Deviaje + VIKXIE

El perro, vikxie y un embustero - II -

Martes, 23 de Abril. Sala Orange.

Empieza la segunda parte de lo que va tomando forma de trilogía. Está vez toca la sala Orange antes Chesterfield. Estamos aquí para ver en acción a Vikxie, pasando de secundario a prota. Este tipo sólo lleva unos meses en Madrid pero se está comiendo la ciudad como si de una rosquilla casera se tratase. Parece nuevo, pero lleva haciendo musica muchos años y se nota (si quieres certificar la calidad de un grupo, por favor, vete de conciertos, el mp3 a veces engaña)

No voy a aburriros con mi odisea hasta llegar a la sala. Mucho tráfico para una ciudad estrecha y un coche que se empeña en salir de "gira" sin que yo pueda hacer nada por evitarlo.

—Está bien, te llevo, pero que sea la última vez... —mi cochecillo no escarmienta y acabamos metidos en un atasco absurdo, ilógico, desesperante, FATAL en la cola de salida del aparcamiento de unos famosísimos almacenes (me ataca una imagen en 3D: una peligrosa horda de Homo Shoppings avalanzándose sin piedad contra las puertas del monstruoso edificio) yo sólo vi la P de Parking. No nos dimos cuenta que a las 22:30 chapan las puertas. Conseguí salir y meterme en otro parking, mucho más normal, pero igual de caro, aunque lo que de verdad me preocupaba no era la pasta, que para eso está, para fumársela con lo que cuesta ganarla... iba a llegar muy tarde una vez más.





No llegué tarde. El concierto se estaba retrasando. La Orange, una especie de discobar amplio con su escalinata de bienvenida, su gran barra y su escenario al fondo todavía estaba medio vacío. Fui directa a la gran barra donde localicé a otros dos elementos importantes de esta historia musical más una actriz invitada y grupitos de figurantes por doquier. Pedí un gintonic light.

Carles deviaje. Puede que pasara una hora hasta que el público se concentrase junto al escenario donde dos músicos catalanes hacían de teloneros. Guitarra, piano y voz. Melodías agradables con letras que hablan de amor (de qué si no) Sencillamente bonito y un aire que me en algún momento me recordó a Mikel Erentxun, salvando todas las distancias. Todavía se respiraba demasiado aire puro en el local.








Fui a buscar otro gintonic sin alcohol cuando Deviaje se bajaba del escenario. Poco a poco noté un cierto movimiento y nerviosismo entre el público femenino. Por ahí andaba Leiva de Pereza, primo de Vikxie, lo que sugiere garantía de calidad aunque nunca los he visto en directo. En este caso me fio del Mp3. Vikxie se sube al escenario con su banda. Guapo el batería, guapo el del teclado, guapo el del bajo... (chicos.. soy chica, que queréis, me fijo en los detalles) estilismo muy a tono, de negro, pantalones de pinzas combinando con camisetas y/o chaleco marcando hombros desnudos, alguna corbata aflojada, corte de pelo british, algún bigote a lo mexican, gorrito cubano, sombrero clásico.. un conjunto elegante pero informal y un puntito picarón. Como una banda de gansters armados de pop-rock proyectándose en las paredes de ladrillo de la sala a esta hora casi casi completamente llena.



Victor Vikxie se mueve en el escenario con soltura, invita a unos y otros a subirse para compartir su espacio (Alex Ferreira, Carles Deviaje...) melodías alegres para letras sentidas "empiezo a pensar que estoy muy harto de ser la mascota de un ser humano..." canciones muy bien construidas con muchos arreglos y detallitos guitarreros simpáticos como en "Si te marchas" que acaban fundiéndose en un fondo rockero. Vikxie es de esos tipos que parecen nacidos para el espectáculo, para la música en concreto. Muestra una habilidad increible para quedarse con el público que se gana con naturalidad, simpatía y humildad a tope.



Todos acabamos bailando imparables como "juguetes" movidos por la cuerda de su powerpop. Con el público en el bolsillo, Vikxie y los suyos terminan dejándonos con ganas de más y comentarios del tipo "no me lo imaginaba tan bueno", "es igualito que su primo", "esta sala tiene un sonido perfecto".

Con la sala casi vacía de nuevo, excepto un perro, un embustero y actrices invitadas, vemos a Vikxie recoger sus cosas y alejarse contento, en solitario, hacia la cima del escenario que, seguro, esta noche le ha sabido a gloria.

Mi coche está satisfecho. Bajo las ventanillas, enchufo el mp3 y busco el camino de vuelta a casa, sin traffic jams, con el olor del rock metido en la piel y la melena al viento.




video: lylaury