8 ene. 2009

The Tall Poppies











Por primera vez en mis noches viejas decidí cambiar el soniquete de los cuartos de la Puerta del Sol madrileña por el retumbar de los de los fuegos artificiales sobre el Támesis. Me sonó a traca pseudo fallerera, así que para contrarrestar, la siguiente noche, la del 1 de Enero de 2009 decidí meterme en algún local musical para apreciar los auténticos sonidos londinenses. El Proud estaba abierto y la música en directo gratis: Belgrave Scandal, The Little Villains, and Tall Poppies.

El Proud es un centro de diversión y exposiciones fotográficas enclavado en la zona del Candem londinense. Está de moda. Sin embargo esa noche el local, grande y desgarbado estaba vacio. Supongo que el 1 de Enero no es muy de salir, ni siquiera en Londres, asi que el primer grupo de la noche se subió al escenario casi sin hacer ruido tras saludar a un par de amiguetes y enchufar las guitarras. Tuve la sensación de encontrame en la típica fiesta entre colegas que quedan en una nave prestada para beber cervezas y ver, de paso, como evoluciona el típico amigo o amiga que saber tocar unos acordes.

The Tall Poppies

Regresé de mi falsa ensoñación cuando las dos chicas altísimas, delgadísimas, de aire muy retro y con una melena a lo Virtudes españolas (y aquí termina la comparación) se colocaron las guitarras como si de un bolso chik se tratara. Las dos cantantes, al parecer gemelas, de look sesentero muy estudiado estilo vinilo de las Shangri-las, dominaban además de la guitarra y el bajo, las voces, dulces y atrevidas que se posaban deliciosamente sobre canciones sencillas y bonitas, en ocasiones explotando la vena relajada con poso romanticón como en "Don't leave", en otras sorprendiendo con temas acelerados, como el divertido "All the rave", rozando lo cabaretero pero sin salirse de lo popie, en la que las larguísimas piernas aprovechaban para moverse en plan twist.

Estas chicas tienen un sólo disco en el mercado "Thursday" que explotan y disfrutan desde el 2005 en los escenarios de pubs principalmente londinenses, como el de esta noche de resaca que aunque no acabó lleno, si consiguió formar un ambientillo majo que me hizo especular sobre la posibilidad de quedarme un poquito más para ver al resto de los grupos. Sin embargo cuando las Amapolas Altas terminaron de llenar el escenario de florecillas con sus alegres canciones, mi acompañante musical y yo decidimos ir volviendo al hotel que se encontraba en las antípodas de esta ciudad tan grande donde los extremos jamás se tocan.

video