23 feb. 2009

Fiestas Demoscópicas ' 09 - Madrid -

Fiesta Demoscópica: Entrada gratis con invitación descargable desde Internet para ver en directo a cuatro grupos modernos. La larga fila de gente dando la vuelta a la manzana de la sala Heineken era predecible, sin embargo yo sabía que Susix, como chica previsora que es, se estaba encargando del trabajo sucio de hacer la cola —"De todas formas no se si vamos a poder entrar" —me dijo angustiada cuando me vió llegar. Parecía imposible dado el mogollón de fiesteros que nos quedaba delante. Tuvimos suerte y en un cuarto de hora atravesamos la puerta. Susix buscó el merchandising para hacerse con un recuerdo. Aunque parezca mentira en este mundo en el que la música ya no se compra, todavía quedan amantes de los cds. sólo gracias a nostálgicos como Susix los grupos musicales siguen fabricando un simbólico número de discos, sin embargo en esta ocasión de cdes nada, nada de camisetas de grupos ni de chapas, sólo una pila de Mondosonoro, la revista organizadora de la fiesta. Aunque su calidad sea tipo periódico, en su interior hay una interesante concentración de música independiente de todos los estilos en forma de entrevistas, crónicas, críticas y una completísima agenda de conciertos. Buenísima.

La barra de la Heineken, que ocupa media sala, estaba petada. Últimamente me ha dado por beber cocacola, el alcohol ya no me interesa. 5 euros la caña en vaso de plástico, 3 euros un vaso de refresco de grifo con demasiado hielo. Fatal! muy mal. Madrid es asquerosamente cara y lo más sencillo se convierte en un lujo.





















Vaso de plástico en mano me coloco delante del escenario y abro las orejas para escuchar al primer grupo Hola A Todo el Mundo formado por seis chicos y chicas cuyo leif motiv según su Myspace es "caminar en busca del canto primitivo" objetivo que logran a base de violines, banjos, ukeleles, xilófonos y esa indumentaria hippy sesentera de granjero americano con cuadros de franela y largas melenas. Sin embargo, pese a la apariencia, son de Madrid. Suenan a comuna, a ingenuidad eterna, a iluminación campesina, a sencillez popera. Su nombre todo lo dice. Quieren complacer al mundo con la bondad de sus cantos y sus letras. No están mal. Todo lo positivo siempre es bien acogido.

Lo bueno de las fiestas demoscópicas es lo variopinto de su contenido. Cada grupo es de su padre y de su madre y eso me gusta.

A continuación The Joe K-Plan machacan sin piedad los restos de florecillas poperas que se habían quedado en el escenario, lo hacen a golpe de baquetas y cuerdas, guitarrazos y pegadas de bombo. También son de Madrid aunque tampoco lo parezcan. Su super-rock instrumental pasa de voz y de letras. Muchas veces me he preguntado si alguien entiende el mensaje de los gritadores hardcore. Con The Joe K-Plan no es necesario plantearse esa cuestión. Ellos fabrican ruido muy bien construido, enérgico, violento, a veces enganchado en un bucle obsesivo, otras, a punto de desmadrarse pero manteniendo la tensión en la cresta de una ola sónica gigante que no termina de romper hasta que el guitarrista aterriza en el foso sobre el público flipado sin dejar de tocar su intrumento que acaba destrozando sin piedad mientras el batería completamente descarriado desearía sustituir la cabeza por las baquetas.




















Me he quedado sin aliento. Delante de mi tengo a un especimen que no ha parado de pegar saltos sin ningún tipo de coordinación (la moda Salinas) detrás, tres cotorras con las clásicas horquillas de clip , customizadas con flores de felpa discuten sobre la calidad de la ropa de Blanco aunque van más de ropa rescatada del baúl de la abuela tan a lo fuenca... A mi izquierda oteo a un tipo que me mira de vez en cuando, así que me centro en esa zona hasta que una chica con coleta, flequillo, blusón atado al cuello y guitarra acústica se adueña tímidamente del escenario.


Anni B. Sweet. De nuevo un cambio radical, los de mondosonoro no tienen medida, quieren hacernos pasar por todos los registros emocionales en una sola noche. De los picachos salvajes de las cumbres del rock nos bajan ahora a las suaves llanuras de la casa de la pradera con una Laura Ingalls demasiado idéntica a Russian Red, lo cual no le hace ningún bien. La misma voz, los mismos gestos, los mismos aaaas, el mismo aspecto físico, la misma sencillez casi de coro Amish... No importa, lo bueno si se multiplica, mucho mejor. En mitad de la actuación el guitarra de Templeton se sube a apoyar a la cantautora. Por culpa del estruendo provocado por Joe K-plan a mucha gente le cuesta mantener el silencio en la sala, pero yo me concentro y consigo dejarme balancear con la melodía agradable y la voz nítida de esta chica que tampoco parece de Madrid. Es de Málaga, y también canta en inglés.




















Lori Meyers.
Desde el principio el escenario estaba preparado para ellos. Dos baterías, tres guitarras, bajo y teclado. Un exceso. Las chicas de al lado seguian dándole al pico, el armario de delante, incluso en los minutos de descanso sin grupo, torturándome con su baile descoordinado, y el de la izquierda que no cede en su juego de miradas furtivas. Si tú no te acercas, yo tampoco. Mi orgullo a veces me exhaspera. Esta vez la espera se estaba alargando, asi que me fui a por más refresco de agua roja gasificada. A mi vuelta ya estaban los chicos Meyers subidos al escenario. De la llanuras, los demoscópicos nos bajan ahora a tierras andaluzas con ese calor y esa alegría tan de costa. Lori Meyers son así, simpáticos, enrollados, granainos y cantan en castellano. Es de esos grupos como Love of Lesbian o Sidonie que utilizan el escenario para descargar todo el exceso de energía que circula por sus cuerpos de hombre a medio terminar. Todo nervio concentrado. En la primera canción ya ha quedado claro porqué Mondosonoro ha elegido Cronolánea el disco del año. Muy pop en las letras y melodías pero tirando a lo rock en la actitud. Aparte de parecer majos tienen canciones muy pegadizas rozando el pop español de los sesenta (a mi me recuerdan a los Módulos) como Luces de neón, otras veces tirando más a los Planetas como en Mariposas y luciérnagas, aunque sin el deje cansino de la voz de J.
Después de darlo todo, me encantó la contundencia de Alta fidelidad, hicieron sus bises con canciones antiguas, es decir de hace cuatro años y dos o tres discos como mucho. El armario móvil, las chicas Blanco, Susix y yo brincábamos felices.




















Una vez apagadas las luces aguantamos ordenadamente otra cola, la del ropero. Cuando ya todo parecia imposible y perdido, el chico de al lado hacía como que esperaba en la puerta, pensaba acercarme pero se me cruzó un tio repartiendo panfletos y desapareció de mi campo visual. “Por qué todo es tan difícil con lo fácil que es” Cuanta razón, Lori Meyers.