5 ago. 2008

El Gel de Onán

Martes, 22 de Julio


Hace tanto calor que mi cuerpo necesita algo más que tres duchas al día para sentirse hidratado. A las 10 de la noche sigue cayendo fuego. Mis venas dilatadas se mueven despacio bajo mi piel, parecen reptar hacia las manos buscando una salida.

En el Rincón del Arte Nuevo tienen Gel de Onán. Creo que es bueno para la piel quemada. Voy a probarlo.

Discordante parece tan sedienta como yo. Subimos la calle Segovia. Pasamos debajo del Viaducto. Aunque ya hace años que nadie se tira por el puente siempre procuro pasar deprisa. Frenamos en el número 17 y entramos en la "farmacia de guardia" presidida por un amable boticario que nos ofrece, para empezar a calmar la sed que nuestro mal nos provoca, la clásica medicina de cebada amarilla.

El local está semi-vacio. Parece que la gente en Madrid tiene aire acondicionado y no sufre el mal de la piel quemada. En mi casa sólo hay un ventilador de techo que corta el aire denso en rodajas. Se podría pensar que todo el que ha podido ha huido a remojarse en las aguas curativas de Valencia. Pero no es así. A las 8 de la mañana la M30 sigue tan atascada como en cualquier otro mes menos caliente del año. Mejor así. Estoy hambrienta de música en directo y esta vez no voy a tener que pelear por sacar la cabeza.

Para que el líquido espumoso entre mejor tenemos palomitas con sabor a microondas. Creo que Discordante está peor que yo o tiene una noche rara. No para de hablar y de preguntar si hay algún gaditano o gaditano en la sala ¿?. Sé que le ponen un poco nerviosa estos locales tan íntimos. Temo que se beba la cerveza demasiado deprisa y se largue dejándome sola ante el Gel y aún no se como va a reaccionar en mi piel (para que me haga más efecto llevo una camiseta negra que me deja los hombros desnudos) por suerte el Rey de los renegados, encargado de administranos la medicina, llega puntual, se sube valientemente al pequeño escenario, coge su instrumento y empieza a lanzarnos su esencia mágica. Viste de oscuro y lleva chanclas, algo peligroso si uno no está acostumbrado a llevar los dedos al aire.


Me empapo de las melodías acústicas que acompañan una voz a lo Tom Yorke y una actitud a lo Quique González (otro gran administrador de magia curativa). Antes de empezar cada canción nos cuenta de que va lo suyo "No me suelo poner nervioso pero hoy..." Sería fatal si se agobiara demasiado abandonándonos a nuestra suerte en mitad de la sesión. Tiemblo cuando hace un descanso y nos deja colgados. Todavía tengo que aprender lo que debo hacer cuando la "cama huele a sangre fría" o si "una se pierde por el barrio de Gracia" o cuando "tienes el bolsillo lleno de enemigos" Vuelve. Respiro tranquila. El renegado nos advierte "voy buscando el rumbo por tu cuerpo deshecho", " somos como un barco que no tiene destino"... Voy a buscar más alcohol a 7 euros, es el precio que hay que pagar por los buenos tratamientos, pero no importa, las palomitas que me estoy comiendo compulsivamente amortiguan la sensación de pérdida.

Entre canción y canción Discordante se ha hecho colega de todos los kamikaces que han salido esta noche de martes de debajo de su aire acondicionado. Es una gran suerte no tener uno de esos aparatos en casa. He de reconocer que me he sentido muy agusto durante toda la sesión. Quiero agradecer al terapeuta todo lo que ha hecho por mi piel sedienta. Está apoyado al final de la barra. Discordante y él fusionan sus egos hasta alcanzar el climax en un gran ego infinito. Me siento desplazada. Mientras tanto miro mis manos. Mis venas vuelven a tener un aspecto normal. La sangre está haciendo su recorrido normal de ida y vuelta. Nivel de hidratación de la piel: 100%. Sensibilidad: por las nubes. Gracias Onán.