7 abr. 2008

Lets Pop Festival

5-Abril-08-
El portero de la sala Caracol es una mole grande, siniestra. Una vez dentro me doy cuenta que tengo que hacer una llamada telefónica. Salgo a la calle y cuando vuelvo a entrar el gigante de la puerta me hace masa. Me dice que donde voy, que si no se leer el cartel -"si sales no puedes volver a entrar" - ¿Cómo? -son las normas del lugar- La chica de la taquilla me hace un gesto de -Chica, lo siento, yo no puse el cartel- Está claro que no me voy a quedar fuera con cara de gilipollas. El portero se cree estar dando una gran lección a una humanoide inferior. Al fin me abre la puerta. Entro como una sardina escapada de la red. Son las 10 y está sonando el segundo grupo Aluminum babe, ya me he perdido a No Aloha, así que sólo puedo decir una cosa de este grupo. Me suenan a No Nada, mi conjunto imaginario.

Aluminium babe suena a garaje cañero con chica de pose más pop que rock con un deje punk y melena a lo Masiel. Canciones muy pegadizas con guitarras, una base de bajo interesante y ruiditos electrónicos que arropan a la voz aguda de la chica sueca. Es el estilo que le va a Discordante, ni muy pop, ni demasiado rock. A mi me gustan más las voces graves, desgastadas de fumador cansado, sin embargo el ritmillo de las bases electrónicas hacen que se me muevan los pies, sin llegar a saltar.

Apenas he saboreado al segundo grupo, cuando se suben al escenario
Triángulo de amor bizarro, no los conocía de nada, excepto por una canción "el fantasma de la transición" es algo así como escuchar una tormenta de verano a través de una gran caracola. Sonido denso de guitarras eléctricas y una bateria que golpea como si fuera la última vez y la voz de la chica flotando en medio de la marea.

Pensaba que ninguno de los grupos de la noche iban a conseguir hacerme despegar mis pies del suelo pegajoso. Empecé a dudar cuando delante de mí una chica altísima y grande como una supermana se puso a levitar. Junto a mí un tio intentaba ligar, -Estás bien- pensé para mi, con tus rizos y tu sonrisa malévola, pero acabo de salir de una tarde orgásmica y no quiero nada más- necesito parar para descansar. Sin embargo no se que me obliga a moverme. Salto envuelta en una nube eléctrica con voces a mi alrededor que me dicen que me porte bien, "hijos de puta, que Jesús os mira desde las alturas" Debo estar soñando porque ésta que se mueve a un ritmo enfermizo no soy yo. Son tres los que me obligan: Isa, Julián y Rodrigo de voz chulesca pero actitud de universitario paseando traquilamente por los pasillos de la biblioteca. Son buenos. Hacen música como hologramas, que se va apoderando de las almas bailongas, penetrando con ese ruidito incómodo que ignora sus efectos malévolos en los huesecillos del oído. No se molestan en hacer bises, se escapan dejándote con el zeta petas en los labios.

Me compro el disco, Discordante una camiseta. Acorralo al cantante y le pido que eche una firmita, al fin y al cabo, ¿Conoces a alguién que a estas alturas compre un disco? la respuesta es: "el rocio está matando al lince" inteligente dedicatoria. Todo me parece absurdo en esta noche a lo faemino y cansado. Un chico se hace el simpático y nos cuenta que le mola Beethoven, quiere ligar y no sabe como convencerme de que: "yo soy el más guapo. Yo soy el más enrollado. yo soy yo YO YO YO..." Seguro que también tiene un grupo. Le doy cuatro cortes, no por nada, pero me molesta que me tomen por imbécil y van dos veces en la misma noche. Un colombiano que habla raro nos invita a seguir la fiesta en Wild Things un pub difícil de encontrar en medio de una zona residencial cerca de una gasolinera donde un grupo nos invita a comer sanwichs de pollo. Acaban de salir del pub, nosotros no lo encontramos después de una larga caminata sin ver a un alma caminante a quién preguntar. - "Pero si está aquí al lado, detrás de esta calle, hace chaflán" nos dice la chica del grupito que se alimenta en la gasolinera.

Al fin lo encontramos. Dentro hay ruido, gente, movimiento de vidrios, nada que ver con lo de fuera, un mundo normal que duerme a las 3 de la mañana porque el domingo lo dedican a llevar a los niños al parque y el lunes a currar. El chico YOYO está con sus colegas ligando con chicas más accesibles. El colombiano nos invita a unas cervezas, pero yo hoy bebo cocacola como las niñas buenas, no es que no me guste ser mala, pero hoy el cuerpo no me acompaña. Así que el colombiano, un ser un tanto extraño me deja sus señas de identidad. Discordante con sus botas modernas, toda de negro, que es como le gusta exibirse últimamente, opta por retirarse. Me parece bien. Salimos a la calle a la caza del taxi, pero no estamos en la Gran Via y las bombillitas verdes escasean. Un grupo recién salido también del Wild Thing nos acompañan hasta que llega mi taxi. Insisten varias veces en que si me mola
Pal. Por supuesto, también son eléctricos. Uno de ellos va con chica, el otro quiere ligar me temo, quiere acompañarme hasta mi barrio. Esta noche tengo suerte, justo cuando no la necesito. Me meto en la cama y ni el ruido denso que llevo dentro me impide dormir hasta las 12 del domingo.