9 ene. 2008

DEVENDRA Banhart en Madrid

20/11/07

Siento debilidad por este tirillas californiano. Tengo machacado el "Cripple Crow" tanto en versión CD como en mp3. Me lo pongo en casa, en el coche y en el autobús. Canto en la ducha la de "Lazy Batterfly", hasta lo escucho en la tele en forma de anuncio publicitario "mi cestá llena de moras..." Así que el siguiente paso lógico es ver en directo a éste showman con pintas setenteras.

Aprovecho que es 20 N para soltarme la melena. La noche está lluviosa, algo que no me molesta en absoluto excepto si toca esperar al final de una larga cola enroscándose a lo largo de la calle Arenal. Nada más llegar a Joy Eslava, descubro que son cientos los que parecen amar a Devendra tanto como para mojarse sin paraguas.



Como viene siendo habitual me acompaña la incondicional Susix que luce camiseta negra con mensaje: "En plan Travesti", rememorando aquellas fiestas que se organizaban los domingos noche en la sala Heineken. Tras traspasar las puertas de la Joy, nos colocamos en un lateral lejos de la barra desde donde la masa no avasalla y la visibilidad es parcialmente decente. No estaba previsto la actuación de ningún telonero, sin embargo a eso de las 10 abre el escenario un tipo barbudo y taciturno agarrado a una guitarra, Noah Georgeson que nos deleita con unas canciones sencillas al más puro estilo folk intimista americano. Apesar de tener sus propios proyectos musicales, al igual que Andy Cabic - Vetiver- banda del mismo clan que Devendra, son tan íntimos que suelen ir juntos de escenarios. Cada uno de los músicos que acompaña a Devendra tiene sus propios grupos, todos ellos lucen el mismo aspecto, abundantes melenas, barbas esponjosas, rostros orgánicos, energía zen y una forma de estar en el escenario como de andar por casa y así es como se unió Devendra a sus correligionarios, con una sencilla camisa de la que no tardó en desprenderse para lucir su alargada figura greconiana. Libre de toda atadura se paseó arriba y abajo del escenario, cantó sus 16 temas y contó sus chistes tan espontáneamente como el que cuchichea con la vecina de al lado.

La primera parte del concierto transcurre como una mañana de primavera sobre las montañas del West. Del último disco "Smokey rolls down thunder canyon" destaco a la bella "Carmensita" una cansionsita en español pensada para contonear con suavidad las caderas. El punto álgido llega con "Seahorse", tema que cabalga dócilmente sobre el escenario hasta que estallan en la cima las guitarras y el resto de los instrumentos. Lo que suena apartir de entonces es un desmelene tipo "Long haired child" o "I feel just like a child" coreadas hasta por los que están escuchando por primera vez al californiano.

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Hacia la mitad del concierto Devendra invita a subir al escenario a cualquiera que tenga una letrita y una melodia por humilde que ésta fuere. Una tal Cristina se lanza sin ninguna timidez, coge la guitarra y nos canta un tema tan naif que no desentona en absoluto con el ritmo del concierto.

El show termina no sin un par de bises que nos dejan muy buen sabor de boca, los cuerpos vibrando y los ojos contentos. Pero al showman Devendra no se le acaba la cuerda tan fácilmente. Del escenario baja directo al área de merchandising para mezclarse entre la gente. Mientras Susix curiosea entre las chapas y camisetas, yo le echo un visual con zoom al Iluminado y compruebo que Devendra existe, no es un holograma apesar de su delgadez y que goza como un niño sin camiseta y con su cabello Sunsilk al viento (lo hippy no quita lo despiojado) rodeado de su público tirando a femenino. A sólo unos metros del corrillo, el batería del grupo deambula solitario. Susix y yo nos acercamos a darle cháchara, desgraciadamente poco podemos intercambiar, con su español nulo y nuestro inglés mediocre "muy very good the concert" and "where are you from" yo no doy para más. Capto poca cosa, pero puedo apreciar que los brazos de un batería folk neo hippy son tan apañados como los de cualquier banda hardcore.