1 jun. 2005

FESTIMAD / ANTIFEST / 05

Polvo, calor y gases lacrimógenos. No es el título de una spaguetti western en el desierto de Tabernas, sino lo que tragué aquel 28 de mayo en mi segundo Festimad. Este año, en las 8 hectáreas a las afueras de Fuenlabrada se juntaban tres bandas de armas tomar: Incubus, System of a Down, Prodigy.... y un forastero ocasional recién llegado de Bilbao: IK.

A las 7 de la tarde pongo mis pies en el parque de la Cantueña o más exactamente en el polígono industrial que hace las veces de parking. Suena mi móvil. El de Bilbao me llama consternado, acaba de inutilizar su coche metiéndole gasolina en lugar de diesel.. Será el presagio de una noche llena de incidentes.

Alli estoy sóla en medio de un enorme polígono industrial abarrotao de coches. gente, botellón y ni un solo hueco para mi pequeño CSX. Abandono el coche en algún lugar lejano y me pego una larga e interminable caminata hasta la entrada del festimad, Por fin llego a las taquillas, supero la larguísima cola de una fauna punk-siniestra-gothica-hardcore-technohippie-drum&bass... diferentes entre si, pero con el común denominador del rechazo al borreguismo que impone las sociedad de consumo. ¿Y que hacemos entonces inmersos en la manada festivalera entrando sumisamente por el estrecho aro de las normas que impone la organización, como no introducir bebidas en el recinto?. Los 82 euros del abono, no deben parecer suficientes ingresos ni al Ayuntamiento ni a los reponsables que esperan a unas 25.000 personas que se convertirían en mas de 70.000



Mi primera visión del lugar es un enorme desierto con remolinos de polvo y muchísima peña deambulando como perdida de un escenario a otro con pañuelos en la boca y mascarillas antipolvareda. Al fondo de la gran explanada vislumbro el doble escenario “Heineken”, en ese momento tocan Hermano. Al otro extremo, una carpa más minimal, acoge a los seguidores de Electra. Me uno al grupo metalero madrileño y estreno mis primeros saltos festivaleros. En el centro del desierto hay varios toldos-sombra más la barra principal. Bordeando la gran explanada, un largo mercadillo con todo tipo de abalorios e insignias metalico-góticas y el humo de los puestos de hamburguesas, paellas y fritos varios mezclado con el polvo original del lugar.

Durante dos horas recorro todas las tiendecillas, miro camisetas, anillos de calavera, pendientes étnicos y por supuesto no compro nada excepto una botella de agua para no morir deshidratada (2 euros) y sobre todo trago mucho polvo. La gran explanada es un puro desierto, sin una miserable brizna de hierba entre miles de botas grises levantando polvareda, ni la sombra de un puto árbol y un viento incesante. Hay momentos en los que es casi imposible respirar y miro con envidia y necesidad los pañuelos o máscarillas a lo Michael jackson de los más previsores.
En el exterior, un mar de tiendas cae literalmente sobre la ladera junto al recinto de los conciertos.

Mientras escucho a Electra llega IK. Besitos, abrazos y por fin un trago de algo con sustancia, aunque sólo es calimocho caliente que IK a introducido sábiamente saltándose las represivas normas de seguridad... son las 10 y media y en teoría Incubus están apunto de tocar allá en la lejana carpa Heineken. Nos sentamos en el duro suelo desértico. Aun desconocemos que la espera será larga, muy larga, demasiado larga... 4 horas exactamente. IK y yo nos contamos nuestra vida por hacer algo, mientras el nerviosismo crece entre la masa cada vez más indignada. Acabamos uniéndonos al malestar general reinante. No es para menos, nadie nos informa de lo que está ocurriendo, al parecer el viento hace peligrar uno de los escenarios verdes. Deben desmontarlo completamente y trasladar todo el material al segundo escenario “Con la ayuda generosa de los músicos” según el comunicante, algo que sinceramente dudo puesto que la versión extraoficial y más creible es que Incubus se negaron a tocar en semejantes condiciones. Pasa la noche y ni rastro de música.



Hacia la 1, X y Xrs se unen al alboroto. Alguien les ha regalado las entradas en un bar de La Latina, ahorrandose exactamente 52 euros y para colmo tienen la suerte de llegar cuando queda muy poquito para que suenen los grupos gordos, una hora más tarde. Estamos muy cerca de la barra de la izquierda del recinto y nos quedámos atónitas cuando vemos caer de su pedestal a un Toyota de promoción derribado por los radicales. X y Xrs van a la barra y me kedo a solas de nuevo con IK. La suerte está de cara para las chicas esta noche, entre el caos provocado por el derribo del coche, se cuelan dentro de la barra y vuelven con varios minis de cervecita por la patilla. Incubus por fin se lanzan al ruedo ante un publico ansioso y desesperado.

Suena el metal de los californianos aunque muy poco potente. No han conseguido solucionar el problema con el sonido. No vemos nada puesto que las pantallas de los visuales tampoco funcionan. De pronto, Ik y yo comenzamos a sentir algo muy extraño. Nos miramos alucinados. Nos pica la cara y nos cuesta respirar, la sensación es muy sofocante. Miramos alrededor, tenemos los ojos como platos. Parece que alguien han soltado un gas irritante, puede que lacrimógeno. El pánico se refleja en nuestras miradas intentamos huir de la zona, nos ahogamos, y se forma un círculo vacío alrededor nuestro casi imposible de creer teniendo en cuenta que minutos antes estábamos casi enlatados como sardinas. EL gas o lo que sea sigue haciendo efecto, agarro a Ik de la mano e intento salir a buscar aire fuera, es casi imposible, la masa humana es como una pared infranqueable aun así la desesperación me lleva a abrir huecos, poco a poco recobro la respiración, en la huida encontramos a los colegas de Ik les contamos lo que estaba pasando y nos miran alucinados. No nos creen. Decidimos no quedarnos ahí y salimos fuera del recinto. Nos vamos a la tienda y desde allí escuchamos lo que queda de Incubus, Sytem of a Down y Prodigy, sorprendentemente el sonido llega más nítido que junto al escenario. IK y yo respiramos mientras abajo la manada enardecida, salta, grita y corea las canciones. Parecen haber olvidado la tensa espera y están completamente entregados a la energía desbordante de System. Mas tarde se crecen ante la electrónica de Prodigy. Ik y yo estamos muertos y después de una noche llena de “grandes” emociones damos una cabezadita.

Despierto. Los conciertos terminaron hace rato, aunque aún se escuchan los sonidos del Festidanz. Miro el móvil. Las 7. Tengo llamadas perdidas de X y Xrs que en estos momentos están en la rave junto al festi. Ik decide quedarse en la tienda durmiendo un poco más . Yo me largo a la rave. Descubro que hay más vida fuera del desierto polvoriento.



Una hilera de gente sube un montículo detrás del que se abre una gran planicie, donde se divisan grupúsculos en torno a Djs. De pronto me choco con Mx y sus colegas. Hace un año exactamente que conocí a Mx en la rave del festimad 04. Aquella fue una noche impactante, seguida de una madrugada cañera y una mañana con el sol pegando muy fuerte. Algunas bailamos durante horas, bebimos, incluso agua, mientras unos y otros iban y venían para colocarse de cualquier sustancia tóxica....




En cambio la mañana de este Antifestimad es un poco gris, cubierta por una masa de nubes amenazantes y la lluvia que no termina de arrancar, algo que hubiéramos agradecido. Los único con pinta de rayos son las rastas de Mx y lo único azul, sus ojos. Lo vi mas flaco y ¿más alto? No. Más bien mis botas esta vez sin plataforma... Todos estamos mucho más cansados y faltos de energía que el aquella primera vez. Apenas bailamos excepto Xrs, atómica bajo los efectos de sus pastillas. Mx no aguanta mucho tiempo y le observo alejarse hacia Parla, al otro lado de la explanada, detrás de un raro raaro campo de maiz amarillo.




X, Xrs y yo acabamos en la carpa del Profesor escuchando sus mezclas inverosímiles y bailando con los restos de energía escondidos en el forro vuelto del revés del bolsillo lleno de arena de mi pantalón un poco solitario. Alli conocemos a AB que nos invita a una megarave para Julio. Un par de frikis colgadísimos se nos pegan, desayuno una bolsa de doritos mojados en cerveza y a eso de las 3 del mediodia sin sol despedimos el festimad 2005.