18 abr. 2005

DAVID NEGRÍN

Hay un pequeño bar en Madrid, se llama Cosita Rica, en el que por su situación, un poco escondido y fuera de la ruta noctámbula habitual, nunca hubiera puesto mis pies a pesar de tan sugerente nombre, de no haber sido por un mensaje en el móvil recibido ese mismo sábado por la mañana: “concierto David Negrín. Cosita rica, cuesta sto. Domingo 12, 9.30 nos vemos! No era el primer sms que me llegaba con este tipo de información, ni la primera vez que David tocaba en ese lugar. En aquella primera ocasión no pude estar presente, pero esta vez todo apuntaba a que sí.

Cansada de llegar siempre tarde a todas partes, en los últimos tiempos he decidido tomarme en serio lo del transporte público y dejar el coche tranquilito a la puerta de casa que es donde mejor duerme. Pasando de agobios. Así que el sábado, a las 9 en punto, increíblemente puntual, esperaba yo a la salida del metro Opera a Susix, amiga conciertera donde las haya y con mi mismo criterio de selección musical: Todo vale, cualquier estilo y condición, siempre y cuando la buena onda y la diversión estén garantizadas, concediendo más importancia a la originalidad y energía que al virtuosismo instrumental. Por suerte Negrín, reune ambos componentes y además lo hace bien como volvió a demostrar en este segundo encuentro. Pero no adelantemos acontecimientos.

Como decía, me encontraba en plena tarde de sábado buscando el “cosita rica” con Susix, ambas absolutamente negadas para lo que es la orientación en el medio urbano (capaces de perdernos en un pañuelo doblado en el cajón de la mesilla de noche) y aunque se trata de nuestro propio hábitat natural, nos vemos obligadas a preguntar a los viandantes... "Subid aquella calle que se ve al fondo..." Subiendo la cuesta no vemos nada parecido a un bar de actuaciones salvo grandes edificios. Buscamos el nº 12 y ahí está: poco agazapado entre el hotelazo de enfrente y el famoso parking de Sto. Domingo.

Entramos en un pequeño pero coqueto bar, con un par de mesas y otro par de taburetes metálicos en la barra. No hay nadie, excepto David, un colega, la dueña del bar y el camarero. Esta vez me sorprendo a mi misma, ¡me he pasado de puntual!, joer si todavía es de día. Saludo a David que anda ocupado en organizar los cables, bafles y todas esas cosas. Miro alrededor y no veo escenario. A no ser que piense tocar sobre ese estrecho cajón de madera, delante del hueco de la ventana... En vista que aún queda rato para que comience la función, Susix y yo le damos a la birra y a la lengua, la expresión hablar por los codos encaja perfectamente en la personalidad de susix, azuzada a ratos por la dueña del bar, una tia muy simpática que nos habla del todavía escaso pero intenso año de vida del local. Sobre las 10 y media aparece Mochi, que se ha apuntado en el último momento al evento.






















A Mochi la admiro por varias razones, entre otras cosas es una persona que no sólo se orienta perfectamente por la ciudad, sino que además consigue SIEMPRE aparcar el coche (y no es pequeño) ademas, aprovecha su tiempo al milímetro y sabe cual es el mejor momento para aparecer por un concierto, o sea cuando el ambiente ya está caliente.

Con un aforo de medio local lleno, David se sube a su pequeño escenario: El cajón de madera en el hueco de la ventana, y por fin puedo dejar de beber cerveza y parar de comer palomitas compulsivamente. David... es abrir su boca y quedarse mudo el resto del personal, claro que al principio no tenia mucho mérito dada la escasa audiencia. Sin embargo según avanza la noche el ambiente se transforma radicalmente. Y a eso de las 11 el llenazo es total.

Esta vez, y no en el Zanzíbar pude verificar dos puntos: Negrín sabe cantar y sabe tocar la guitarra. No es un simple aficionado, tiene técnica, energía y sabe transmitir todo lo que guarda dentro con rabia. Me gusta, es directo y las letras prometen. No me canso de escuchar sus “perros flacos” recién aterrizados a una ciudad a veces hostil como Madrid y a veces increíble sobre todo si la vivimos desde “su coche”. Se atrevió incluso con un tema de Amaral. aunque no creo que necesite versionar. Tiene su propio estilo. Espero que siga por esa línea rockera a lo “Rodríguez” que encaja perfectamente en su personalidad.

Olvidaba comentar que David no tocó solo, le acompañaba una guitarra más que le daba bastante alegría al asunto, aparte de turnarse con Alvaro Vázquez más cantautor que rockero, al contrario que Negrin, que lleva el rock en las venas. Dos estilos diferentes, en este caso el agraciado en mi tómbola particular es Negrín. No se ofenda nadie, pero tiene que haber gustos pa tó. También tuve oportunidad de conocer al famoso Julio totalmente concentrado grabando íntegramente el concierto. Pillé dos o tres veces a Mochi echándole unas visuales al muchacho. No me extraña nada... Se me acaba de cruzar por la mente un flash de estos dos colegas en un viernes cualquiera de garitos por Madrid o Tenerife... El rockero y el guapo mecenas ¡peligro!

Durante el concierto, Negrín nos recordó que el sábado 29 de Abril, será telonero en Segovia de Ivan ferreiro, antigüo Pirata. La pena es que se me cruza el Puente de Mayo que gastaré en algún lugar perdido de la costa donde sí me se orientar perfectamente.
Perfecto sería ver tocar a Negrín en uno de esos bares como el Cosita rica, pero al borde del mar de por ejemplo, Las Negras (Almería).